Half-Blood Prince Countdown

jueves, 2 de abril de 2009

Tienes un e-mail

Emma despertó y vio cómo la luz matinal iluminaba su rosada habitación a través de esas cortinas liláceas que enmarcaban una avenida que, aunque transitada, se veía hermosamente pavimentada con flores de jacaranda.

Era el primer día de vacaciones y sólo deseaba poder dormir por lo menos las ocho horas que no había dormido en un semestre. Pero el hábito ganó al deseo en esta ocasión. Se encaramó en la acolchada y alta cama, se levantó y fue hacia el baño a enjuagarse el rostro. Después tomó un baño y vistió en su piel melocotón muy clara unos pantalones de mezclilla, una t-shirt de un tono azul muy vívido y un suéter tejido amarillo que definía su silueta. Sin tener nada que hacer después de haber desayunado Cap'n Crunch y leche con chocolate, abrió su laptop rosa y se conectó a internet a checar su correo electrónico.

Tenía unos 22 mensajes nuevos, y, al tener tiempo, los checó uno por uno, se rió con los graciosos y reenvió los cadena, pero hubo uno que no había sido enviado de manera masiva, sino que se o habían enviado específicamente a ella. Llamó indiscutiblemente su atención, vio que quien se lo había enviado era un hombre llamado Ernest Posey con el asunto: A mi querida Emma Devoux . Emma soltó un grito ahogado. Sólo gente muy allegada conocía el apellido de su padre, aquél que había desaparecido cuando tenía 3 años, la gente sólo conocía su ahora apellido, que era Fernández, por su padrastro.

Ernest Posey...¿de qué le sonaba este nombre? No lo podía recordar por más que escarbaba en los recónditos lugares de su memoria. Así que tomó la iniciativa de abrir el correo. Colocó el cursor sobre el nombre y dio un ligero clic. No podía creer lo que leía. Este correo decía así:

Querida hija de la luna:

Lo más probable es que en tus recuerdos no encuentres mi nombre ni mi rostro. Pero ese hecho no me ha impedido que yo te haya olvidado los últimos 17 años. El próximo viernes habrás cumplido 18 años en este mundo y con esto, las estrellas me conceden la libertad y el honor de hablarte y poder conocerte. Por favor, contáctate conmigo de vuelta si es que deseas saber un poco de tu pasado, de quién eres.

Con todo el amor que te tengo yo,

Ernest Posey

Emma nunca se había sentido tan carcomida por la curiosidad, pero eso no era sólo curiosidad, era deseo, un impulso sobrenatural que la llevaba hacía contestarle al tal Posey. Toda su vida había deseado saber sobre su pasado, por que ella era así, que había sido de su padre, aquel que había desaparecido, ¿será Posey algún conocido de su padre? Tenía que saberlo, así que dio clic en Contestar y escribió:

Señor Posey:

Me llamó la atención su mensaje. El día viernes de esta semana estaré en el Starbucks de la avenida de Pilares en el Distrito Federal. Estaré dispuesta a hablar con usted. Le pido por favor, me confirme su asistencia.

Saludos Emma Fernández.

Y cerró su correo. Esperaría dos días para una respuesta, cuando por fin abrió su correo y apareció uno con el remitente Ernest Posey. Lo abrió:

Hija de la luna:

Estaré ahí.

Hasta el viernes, Ernest Posey

Emma dejó escapar un respiro y se sintió aliviada, pero a la vez una caliente espectativa comenzó a nacerle en el centro de sus pensamientos. Faltaba un sólo día para el viernes. Así que para calmar las ansias bajó a la cocina y con su mente, cerró la puerta.

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